Asertividad

La capacidad de expresar pensamientos, sentimientos y necesidades de forma abierta y respetuosa hacia los demás.

Asertividad es la capacidad de una persona para expresar sus pensamientos, sentimientos y necesidades con confianza, sin vulnerar los derechos de los demás. Representa un equilibrio entre la pasividad —cuando alguien sacrifica sus propios intereses por los de otros— y la agresividad —cuando defiende los suyos ignorando los sentimientos ajenos.

La asertividad se basa en el respeto —tanto hacia uno mismo como hacia los demás. Es una habilidad que permite decir “no” sin culpa, aceptar elogios sin vergüenza y expresar el descontento sin rudeza. En psicología, se considera un componente clave de la inteligencia emocional y una señal de madurez personal.

Cómo se manifiesta el comportamiento asertivo

Una persona asertiva se expresa de manera calmada y clara, sin intentar dominar ni ceder ante la presión. Sabe escuchar, aceptar críticas y establecer sus propios límites. Comunicarse con ella resulta fácil: es honesta, predecible y respetuosa.

  • Habla de forma directa pero sin agresividad: “Me siento frustrado cuando me interrumpen” en lugar de “¡Siempre me molestas!”
  • Sabe rechazar sin romper el vínculo: “Gracias por la invitación, pero hoy no puedo.”
  • Acepta los elogios con naturalidad: “Gracias, me alegra escucharlo.”

Ejemplo: Un compañero de trabajo te pide que te quedes más tiempo, aunque ya tengas planes personales. Una persona pasiva aceptaría, sintiéndose molesta por dentro. Una persona agresiva respondería con brusquedad. Una persona asertiva diría: “Hoy no puedo, tengo compromisos personales. Si es necesario, puedo ayudarte mañana por la mañana.” Esta respuesta mantiene el respeto hacia ambos.

Por qué es importante desarrollar la asertividad

La falta de asertividad suele generar conflictos internos, agotamiento y sentimientos de injusticia. Las personas que no saben establecer límites tienden a reprimir sus emociones, lo que afecta su autoestima y su salud mental. Desarrollar la asertividad ayuda a construir relaciones equitativas, evitar manipulaciones y reducir el estrés.

Los psicólogos enseñan esta habilidad mediante entrenamientos y técnicas cognitivo-conductuales. Estos incluyen trabajar las creencias personales (“tengo derecho a mis sentimientos”), practicar frases específicas y realizar juegos de roles para aprender a hablar con claridad y calma.

“La asertividad no es agresión ni sumisión. Es la capacidad de ser honesto contigo mismo y con los demás, manteniendo el respeto mutuo.” — Albert Ellis

Por qué saberlo: desarrollar la asertividad hace la vida más equilibrada. Esta habilidad ayuda a construir relaciones saludables, aceptar a uno mismo y a los demás, proteger los límites personales y mantener la calma interior incluso en situaciones de conflicto.

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